“El sonido de las letras” una exposición de Jorge González Lohse y Antonio Guzmán

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Para los artistas las palabras tienen una labor pedagógica en relación a un imaginario simbólico mediante el cual los niños aprenden un lenguaje. Desde el 27 de noviembre en Espacio O.

“El sonido de las letras” es el nombre del proyecto que presentaron en la pasada Bienal de Bolivia de-Siart los artistas chilenos Jorge González Lohse y Antonio Guzmán. Este consiste en tres estaciones de trabajo: La gran pizarra, La gran mesa y El gran libro, para las cuales Lohse y Guzmán han creado una enorme colección de imágenes y palabras que son utilizadas en una serie de actividades a realizar con el público.

La obra de estos artistas basa sus argumentos en aquello que no es posible de traducir, porque de cierto modo es propio a un sistema de comunicación y aprendizaje humano, primario, y elemental. Cuenta de esto el hecho de que para esta exposición, los artistas enviaron a traducir una serie de conceptos a la lengua aymará, descubriendo que muchos de ellos no tenían sentido en esta lengua. Por ejemplo, no existe una palabra para pizarra aunque se podría utilizar el neologismo “pizarruna” (Qillqäñ pirqa) que metafóricamente significa “muro donde escribir”, tampoco las palabras libro y mesa, ya que eran objetos que no existían en el origen del aymara surgiendo los neologismos “liwru” (Jach´a panka) y “misa” (Jach´a tiwana) respectivamente.

Para estos artistas las palabras tienen una labor pedagógica en relación a un imaginario simbólico mediante el cual los niños aprenden un lenguaje, en cambio para el universo aymara “los sonidos como tales no existen, lo que hay son voces, así pues, el viento “habla”, o las palabras “hablan”, tienen una agencia, son emitidas por una entidad que habita aún en el origen. La gran diferencia entre el nacimiento del lenguaje en mundo aymara y el mundo occidental radica en el hecho de que en la lengua aymara la palabra se crea desde el sonido o voz que emana de ella, obedece a una manifestación del objeto. En nuestra cultura, obedece a una voz dominante ajena al objeto, a una voz humana que ordena los objetos en el mundo de acuerdo a un sistema de pensamiento jerárquico, donde el conocimiento es algo a lo que se accede a través de la educación escrita.

El sonido de las letras es un devenir de la voz (sonido) en palabra (letras) donde un mito de origen se desorienta al penetrar en la pedagogía del lenguaje, donde los sonidos (voces) dan órdenes, pautan de algún modo nuestra aprehensión de la realidad y moldean la relación entre lo visto, lo dicho y lo oído.

En esta ocasión en Espacio O, los artistas han querido cerrar el proceso y completar el trabajo iniciado en El gran libro, invitando al público chileno a intervenirlo y compartir además la experiencia pedagógica y artística que se produjo en la Bienal de Bolivia-Siart, quedan cordialmente invitados a esta experiencia.